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CAPATACES

 

Desde que en 1970 el paso empezó a ser sacado a hombros por jóvenes voluntarios de forma desinteresada, éstos han sido los capataces de la cuadrilla de Pilatos:

 

JOSE MARIA ABENZA CORRAL. Primer capataz, se daba la circunstancia de que él había vivido la Semana Santa en Sevilla y la había sentido con un especial interés, conocía cómo organizar a un grupo de jóvenes, cómo enseñarles y, sobre todo, cómo motivarles para recibir ninguna recompensa material, sino que lo más que podían conseguir era la satisfacción personal de un “trabajo” bien hecho.

José María “sacó” el Paso durante cinco años (1970-1974) y creo que su labor fue fundamental porque, entre otras cosas, dejó demostrado que los jóvenes serían el revulsivo que necesitaba nuestra Semana Santa y que entonces se sembró una buena semilla, una semilla de calidad que hoy por hoy todavía vuelve a dar sus frutos.

 

 

EDUARDO TELLO BARREDA. Saldría de capataz del Paso de Pilatos en la Semana Santa de 1975, labor que desempeñaría hasta el Jueves Santo de 1980. Eduardo había sido costalero del “Paso” y cuando José María pensó en él para que le sucediera valoró muy positivamente, su seriedad, su sentido de la responsabilidad y que además era una persona muy respetada por el resto de la cuadrilla.

Y desde luego que fue así, porque a Eduardo le gustaba hacer las cosas bien hechas y siempre demostró su capacidad para llevar el “Paso”, sabiendo en todo momento motivar a los costaleros y destacando que el hecho de que llevar a hombros a nuestro Cristo suponía un esfuerzo y sacrificio para todos. Él imprimió en el grupo un concepto de seriedad, sentimiento y religiosidad que, junto a otros aspectos también relevantes dentro de la cuadrilla, ha perdurado a través del tiempo.

 

MARCELINO ABENZA CORRAL. En 1980, Marcelino Abenza y Juan Carlos Naranjo, en representación, decían, de algunos costaleros, le plantearon a Eduardo que el trabajo de los capataces debía durar un tiempo limitado, ya que José María después de cinco años había dejado de serlo, y esto de alguna forma se podía considerar “ley” dentro de las costumbres de la cuadrilla. Nos consta que aunque Eduardo estaba muy a gusto con la labor que desempeñaba como capataz, seguramente y debido a su exquisita educación no quiso entrar en ningún tipo de polémica que pudiera enrarecer el magnífico ambiente que reinaba dentro de la cuadrilla, y que de alguna manera pudiera ser motivo de discusión o enfrentamientos dentro de la misma, y accedió a “respetar”, la supuesta “ley”, no sabemos muy bien por quien establecida.

Fue entonces cuando se acordó que Juan Carlos Naranjo fuera el siguiente capataz y que sacara el Paso en la Semana Santa de 1981, aunque no pudo ser así ya que ese año se encontraba realizando el servicio militar y no se consiguió que le dieran permiso para venir a Ciudad Real, por lo que se hizo cargo de la cuadrilla Marcelino Abenza, dirigiendo el “Paso” ese año sin ningún tipo de complicación, no en vano él había sido costalero desde 1970 y conocía perfectamente la dinámica del grupo, tipos de maniobras, tiempos, etc. Siendo para él, además de un gran orgullo, seguramente la consecución de una íntima aspiración: ser “Capataz de Pilatos”.

 

JUAN CARLOS NARANJO FERNÁNDEZ. En 1982, Juan Carlos Naranjo, se hizo cargo de la cuadrilla, dirigiéndola hasta 1985 que coincidió fue el último año en que nuestro “Paso” entró en la iglesia de Santiago y además fue el desfile procesional seguramente más corto que hemos realizado, ya que en la esquina de la calle Estrella con Elisa Cendrero (entonces c/ Audiencia) se suspendió la procesión debido a la intensa lluvia.

El hecho de que Juan Carlos “sacase” el Paso por última vez en 1985 originó cierta polémica ya que se debió a que el Hermano Mayor entonces, Vicente Castillo González, lo destituyó de su cargo de capataz. Y esto ocurrió porque se planteó la vinculación de los costaleros a la propia Hermandad y la cooperación entre el Hermano Mayor y el Capataz, pensando éste último que existía una total independencia de la “cuadrilla” con relación a la Hermandad y tanto los costaleros como el capataz “eran los dueños del Paso” durante la Procesión por lo que no era preciso existiera ningún tipo de colaboración y simplemente la Hermandad se tenía que supeditar y conformar con lo que “ellos” consideraran.

Afortunadamente, aquello quedó en una simple cuestión, tal vez más personal que otra cosa, pues a pesar de la destitución del Capataz y de las amenazas de éste, prácticamente la totalidad de la cuadrilla de costaleros (a excepción del "tambor") siguió sacando "su" Paso en años sucesivos.

 

VICENTE CASTILLO GONZÁLEZ. Desempeñó las funciones de Capataz, en una primera etapa, desde 1986 hasta 1994, compaginándolas con las de Hermano Mayor. Vicente también había sido “costalero de Pilatos” durante seis años, hasta 1984 que tuvo que salirse de la “cuadrilla” para sustituir en las funciones de Hermano Mayor a su padre Vicente Castillo Serrano, que fallecía ese mismo año después de dirigir la Hermandad durante diecisiete complicados años.

No cabe duda que el tiempo que Vicente Castillo fue el Capataz, trató de sacar siempre nuestro “Paso” con la mayor dignidad posible y para él supuso, además de un gran honor, una experiencia inolvidable de sentimientos y emociones que siempre trató de transmitir y compartir con nuestros costaleros.

En 2004, Vicente Castillo González volvió a ser designado Capataz, labor en la que recibe la inestimable colaboración del Subcapataz, Rafael Sánchez Naranjo.

 

ANTONIO ORAÁ SÁNCHEZ-CANO. Fue nombrado Capataz en 1995, desempeñando tal labor hasta 2003, año en que fue elegido Hermano Mayor, y como no podía ser de otra forma también había sido durante algunos años “costalero de Pilatos” y se tuvo que “salir” en su día, debido a una lesión de rodilla que le imposibilitaba seguirlo siendo.

Antonio era, y es, un gran “enamorado” de nuestra Hermandad, tenía muy dentro de sí eso que llamamos “el espíritu del costalero de Pilatos”, que aunque nos cuesta trabajo de explicar, aquel que ha llevado sobre sus hombros a nuestro Cristo durante una procesión entiende perfectamente. Además ha sido el impulsor principal de identificación de la cuadrilla de costaleros de Pilatos con la Hermandad, consiguiendo que todos ellos fueran hermanos de nuestra Cofradía y además que participen activamente en la vida cotidiana de la Hermandad.

Antonio ha contado con la colaboración de su hermano Vicente, y la verdad es que entre los dos han escrito páginas de oro en la historia de la cuadrilla de los costaleros de Pilatos, formando un equipo muy compenetrado, viviendo momentos gloriosos con nuestros costaleros, consiguiendo entre otras cosas importantes llegar a celebrar el 35 aniversario de la creación de la cuadrilla, conservando los fundamentos y el “espíritu” de éstos desde sus inicios, elevando el orgullo de pertenecer a la misma y manteniendo, no sin alguna dificultad, su personalidad, basada en el respeto a sus tradiciones y el “estilo” de llevar nuestro Paso que, aunque hoy pueda perecer un poco especial, marca la diferencia en nuestra Ciudad.

(Texto de Jesús Vicente Castillo)