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EL ORGULLO
DE SER COSTALERO DE PILATOS
Motivado
por los continuos comentarios e incluso escritos contrarios al
sistema y forma de llevar el paso del Ecce Homo “Pilatos”, quiero
manifestar lo siguiente:
Recordemos
un poco la historia; tanto en el Antiguo Egipto como en toda Asia
Menor, antiguamente los Reyes y los Ídolos eran llevados portados
sobre andas. Estas antiguas andas estaban constituidas por una
mesa con o sin patas, de las cuales salían dos brazos delanteros
y dos traseros, donde cargaban los súbditos a un hombro.
En
la cristiandad cuando se comenzaron a trasladar y a procesionar
las reliquias y las imágenes de Cristo y de los Santos, éstos
eran portados sobre el mismo sistema de andas antiguo.
Llegados
al siglo XVI, las cofradías y hermandades de Semana Santa portaban
a sus imágenes también sobre el mismo tipo de andas, que se irían
modificando y ampliando al hacerse mayores los pasos y ser éstos
de más peso. Se ampliaron las mesas y los brazos, llamados varales
exteriores, comenzando desde entonces una evolución, no igual
ni al mismo tiempo en todos los lugares. Unos mantuvieron el mismo
sistema de andas ampliadas e introdujeron más varales, por ser
ya mayores los pasos. En otros sitios optaron por la carga mixta,
es decir, cargar interiormente y exteriormente bajo los brazos
o varales de las andas. Este fue el caso de Sevilla. Luego en
el siglo XVII se comenzó a introducir el sistema del hoy conocido
como costal, y cuyas primeras cuadrillas eran llamados vulgarmente
como gallegos. En el siglo XVIII ya estaba totalmente introducido
este sistema en Sevilla.
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En
Ciudad Real, hasta principios del siglo XX todos los pasos eran
portados sobre andas compuestas por mesa con o sin patas y dos
brazos o varales exteriores delanteros y traseros, y llevados por
ocho personas, unas veces hermanos de la hermandad y otras veces
pagados. En 1908 la Hermandad del Cristo del Perdón, al cambiar
las imágenes, cambió de paso y de sistema de andas para cargar
sólo desde el interior, pero en 1915, motivados por añadir al paso
las figuras de los ladrones, optó por la carga mixta, para en 1923
cambiar las andas por carroza y ruedas. Otras cofradías también
cambiarían el sistema de porteo y algunas evolucionaron a las ruedas.
El
antiguo paso del Ecce Homo hasta 1909 fue llevado sobre andas
del antiguo sistema por ocho personas. En 1911, al cambiar de paso,
se cambió de sistema de andas y el paso era llevado por doce personas
cargando interiormente sobre los hombros. Este sistema lo adaptaron
algunas hermandades de Ciudad Real como la “Oración en el Huerto”
en 1919 y la “Dolorosa de la Catedral” en 1914.
Tras
la Guerra Civil, y al hacerse nuevas andas para las tres nuevas
imágenes de Illanes en 1944, se hicieron unas andas que eran llevadas
a dos hombros desde el interior. En 1948 se le encargaron a Castillo
Lastrucci las imágenes de El Niño y El Judío y un paso sin parihuelas
compuesto de respiraderos, canastillas, cartelas y crestería
en madera tallada sin dorar, que ya salieron como el paso actual
sobre unas andas confeccionadas en 1949
por Julián González y que |
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perduraron
hasta 1993, en que fueron cambiados por otras similares
y como es sabido sus costaleros cargan a dos hombros desde el
interior y salía y sigue saliendo llevado por treinta y dos costaleros,
hoy hermanos. En los años 60 quedó el paso del Ecce Homo como
único de Ciudad Real llevado a hombros por una cuadrilla pagada.
Por ejemplo, el diario Lanza de 1968 en su resumen de la procesión
indica que los costaleros lo realizan muy bien.
En
1970 debido a lo difícil que resultaba conseguir una cuadrilla
cada año para sacar el paso aunque fuesen pagados, un grupo de
jóvenes de Ciudad Real se ofreció para de una forma desinteresada
sacar ellos el paso del Ecce Homo “Pilatos” con el mismo sistema
de porteo, treinta y dos costaleros a dos hombros desde el interior. ¿Qué pensaron
aquellos fornidos hombres, antiguos costaleros pagados, cuando
vieron el discurrir del paso del Ecce Homo por las calles de Ciudad
Real aquel 26 de marzo de 1970 y de la entrada apoteósica que
realizaron al volver a la iglesia de Santiago cargados con el
paso, conjuntados perfectamente, bajo las órdenes precisas de
su capataz, dando un nuevo ritmo hoy característico de “Pilatos”?
En
1974 el que escribe estas líneas tuvo la gran suerte de entrar
a formar parte de la cuadrilla del Ecce Homo de la mano del entonces
capataz José María Abenza, saliendo después con todos los capataces
de estos treinta últimos años. Después de José María fue capataz
Eduardo Tello, luego Marcelino Abenza, Juan Carlos Naranjo, Jesús
Vicente Castillo y Antonio Oraá.
Nunca
podré olvidar aquel Jueves Santo 11 de abril de 1974 cuando por
primera vez salía en procesión llevando sobre mis hombros el peso
de la imagen de Cristo, junto a otros treinta y tres compañeros
más, pues aquel año fuimos treinta y cuatro los costaleros que
sacamos el paso. Paso decano a hombros en Ciudad Real que salió
con jóvenes voluntarios antes de que lo empezaran a hacer en Sevilla,
pues allí fue en 1973.
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En
1980 Marcelino Abenza, Juan Carlos Naranjo y otros más propusieron
al entonces hermano mayor de la Cofradía de la Soledad de Ciudad
Real, sacar su paso con costaleros voluntarios a costal, y tras
largas conversaciones lograron convencerle. Así en 1981 el paso
de la Virgen de la Soledad fue el primer paso de Ciudad Real sacado a
costal, el primer año sin palio y desde 1982 con palio por lo
que se tiene que sacar y entrar en la iglesia de San Pedro de
rodillas. Pues bien, de la primera cuadrilla que estuvo compuesta
por veintiséis costaleros voluntarios, que no hermanos de la hermandad,
creo que sólo yo era de la hermandad y que más de la mitad de
la cuadrilla eran hermanos del paso de “Pilatos”, siendo
su primer capataz José María Abenza, que lo fue de “Pilatos”, luego
le siguió Ramón Ramírez que también fue costalero de “Pilatos”
y de la Virgen, Tomás y con Antonio como capataces para dejarlo
hace unos años.
De
las cuadrillas de “Pilatos” han salido costaleros para otros pasos
y capataces para otras cuadrillas, y en la actual cuadrilla de
“Pilatos” hay costaleros que salen llevando otros pasos tanto
a costal como a dos hombros o a uno, que no digan que llevamos
así el paso porque no sabemos hacerlo de otra forma, lo llevamos
así porque es nuestro deseo que siempre siga así con su sistema
y tipismo característico y puro sin imitar a nadie.
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Cuando
uno va bajo el paso del Ecce Homo siente y se emociona como debajo
de otros pasos, pues llevamos a Cristo y lo hacemos con fe y amor
a él. El pasado año fue mi última salida como costalero
del Ecce Homo, pues después de 25 años llegó el tiempo de
dejarlo. Este año además fue algo muy especial para mí, mis sentimientos
por la última salida se agrandaron al llegar a la Plazuela de
Santiago, que hacía muchos años no pisaba el paso. Comenzamos la
procesión y mi estado emocional fue en aumento llegado al Camarín
de nuestra patrona, el último saludo que con el paso le hacía.
Seguimos el discurrir de la procesión y llegados a las “Terreras”,
tras una larga espera saludamos a la Dolorosa. Ya nos vamos al
Guardapasos a dejar el paso hasta el próximo año 2000, claro que
para mí llegó el último. Y este año del 2000 saldré acompañando
a mi Cristo vestido con túnica y capillo, como todos deberíamos
hacer en este u otro paso. Por todo lo dicho, los costaleros de “Pilatos” nos sentimos muy orgullosos
de serlo o haberlo sido y sin complejos decir soy costalero de
“Pilatos”.
Viva el Cristo del Ecce Homo.
Según
el diccionario, costalero es todo aquel que carga el paso verticalmente
bajo el mismo.
(Texto
de Ángel Miguel Fernández-Bravo publicado en Lanza el 18 de
abril de 2000)
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